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Viernes 24/09/2021

Patio de monipodio

Catástrofe social y cesarismo

Lo peor no es buscar un cargo. La ambición es algo humano salvo deshumanización por dictatorial, absolutista, dañina por cualquier causa, y hay muchas...

Publicado: 28/07/2021 ·
22:51
· Actualizado: 28/07/2021 · 22:51
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  • El líder del PP, Pablo Casado.
Autor

Rafael Sanmartín

Rafael Sanmartín es periodista y escritor. Estudios de periodismo, filosofía, historia y márketing. Trabajos en prensa, radio y TV

Patio de monipodio

Con su amplia experiencia como periodista, escritor y conferenciante, el autor expone sus puntos de vista de la actualidad

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Lo peor no es buscar un cargo. La ambición es algo humano salvo deshumanización por dictatorial, absolutista, dañina por cualquier causa, y hay muchas. Por ejemplo, oponerse al progreso de la sociedad por todos los medios y en toda ocasión. El señor Casado se opone tajantemente a la subida del salario mínimo, pero aplaude enfervorizado la de la electricidad. Será que los eléctricas trabajadores no pueden ofrecer un sueldo de por vida a los ex. Pero quizá corra demasiado, porque aún no es presidente. Y Santa Cucufata bendita… al menos como estábamos. Ahora, como iluminado (muy lejos no debe estar) exige a sus barones y demás mandados que califiquen al gobierno actual de “catástrofe social”. Líbrenos el Señor de defender a un gobierno frente a otro, pero como la viejecita del chiste está claro el temor general “como el próximo sea peor…”. Habrá querido el buen hombre creer que presidir un partido le da derecho a interpretar el idioma a su particular manera. Será que como su homónima madrileña premia al multi tránsfuga con una oficina del castellano (anda ya: “¿ezoqueé?”) y suplanta a la Real Academia de la Lengua que para eso está, él se ha creído con autoridad para dar lección a los académicos, vicio por cierto muy extendido entre la viciada e inculta clase política.

Extraña y peregrina pasión por complicar el idioma. Los políticos en general, algunos más, siguen buscando méritos para sustituir a los académicos, no por méritos, no por conocimientos, que no es lo mismo llegar a un puesto por capacidad -aunque todos los que estén puedan no ser- que encontrarse un máster, regalo de Papá Noel. Pero si el máster se lo regalan ¿por qué no se puede auto regalar la satisfacción de utilizar el idioma a su antojo y de zarandearlo para que signifique lo que a cada currito se le ponga en su limitada masa gris? Ya antes de entrar en vigor, amenazan con derogar la ley de Memoria si ganan las próximas, una clara invitación a no ser votados. Claro, será por hacerse concordantes con su particular y personal idea de lo que significa la palabra concordia, para sustituirla por una parodia de “concordia”.

La diferencia entre Justicia y Concordia reinante sólo en una mente sin respeto a la concordia ni a la Justicia, hace desvariar a quien ya viene desvariando en exceso y encima aspira a mandar. A ser nuestro guía no espiritual, que eso del espíritu está demasiado lejos de su apego al placer terrenal, en especial si el placer terrenal consiste en desvariar. Lo que sí es una catástrofe social es el procedimiento otorgado a las eléctricas para que fijen el precio del Kilovatio. Pero no le parece catastrófico el precio alcanzado por un bien necesario, no le preocupa que tan brutal subida tire de todos los precios. Al aspirante -Santa Cucufata, por favor, que sea eterno- lo que le preocupa es que sus amigos tengan que pagar algo más a sus trabajadores. O que los médicos no reciban un plus por hurtar enfermos a los especialistas. O que los colegios públicos puedan alcanzar siquiera el nivel de gasto de los concertados. ¿Eso es, para él, la catástrofe social? Pues habrá que felicitar a quien la provoque.

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