Denuncian la proliferación de cerdos asilvestrados en el Valle del Genal

Publicado: 10/11/2020
Destacan los daños y pérdidas que producen en la producción de ciertos frutos como castañas, aceitunas, cerezas o almendras y en árboles frutales
Juan García, vecino de la localidad malagueña de Benalauría, ha redactado un escrito para denunciar la situación que se vive en la Serranía de Ronda por la proliferación de cerdos asilvestrados. En el mismos eñala que: “Hace ya bastante tiempo que vecinos y vecinas de la Serranía de Ronda, en especial en el Valle de Genal, venimos padeciendo un grave problema, que de un tiempo a esta parte se ha convertido en toda una amenaza, el aumento de una ingente población de cerdos asilvestrados. Esta situación, bien conocida por todos durante años, quizá por lo reducido de la población en sus inicios, ha hecho que las modificaciones que se han ido produciendo en el ecosistema y los daños ocasionados, aunque graves hayan sido menos perceptibles".

En el tesxto señala que en la actualidad, "la proliferación descontrolada de estos animales ha hecho que lo que parecía algo exento de importancia, se haya transformado en una plaga de animales que campean a sus anchas absolutamente fuera de control. Es por esto, que las personas que habitamos en el Valle, y vivimos en primera persona esta situación, vemos con desconcierto y preocupación la amenaza que representa la difícil convivencia con estos animales salvajes".

Un escrito donde señala los problemas que plantea esta situación, como "las pérdidas económicas, porque este si es un problema que afecta a todos en mayor o menor medida" ya que indica que "estos animales son los responsables de los importantes daños ocasionados en los escasos recursos que aún siguen siendo rentables en nuestra ya maltrecha economía. Las pérdidas en la producción de ciertos frutos como castañas, aceitunas, cerezas o almendras. A esto se le une los daños ocasionadas en los árboles frutales, en su mayoría variedades locales que están a punto de desaparecer, que en la actualidad por su escasa comercialización se recogen para el consumo familiar y hacen las delicias del paladar para los que aún nos podemos permitir el privilegio de vivir en este lugar tan paradisíaco".

Del mismo modo, incide en que "son cuantiosas las pérdidas ocasionadas por daños en las vallas que delimitan linderos entre fincas, única medida disuasoria para combatir el problema" ya que, "sistemáticamente y en ocasiones de un día para otro, estos animales arremeten contra ellas hasta que consiguen derribarlas y entrar en las parcelas". 

García considera que a causa de la acción de estos animales "son demoledores e incalculables los daños que se están produciendo en nuestro patrimonio cultural. En especial estos afectan a construcciones existentes en el campo que están asociadas a las actividades agrícolas propias de nuestro entorno, realizadas en su mayoría en piedra con técnicas y formas casi desaparecidas (muros de piedra seca, acequias, fuentes), construcciones (molinos, cortijos) o despoblados de importante valor histórico. Todos ellos son vestigios únicos de nuestro pasado y nuestro presente casi a punto de desaparecer". Por eso, considera que "estos son quizás, desde nuestro humilde punto de vista, los que más nos deberían tocar nuestra fibra sensible porque estos daños son irrecuperables e irreparables".

También señala significativos daños en el propio ecosistema, ya que asegura que "ocasionan la destrucción de numerosas especies vegetales, en plantas y árboles dañan las cortezas y raíces hasta su absoluta desaparición. Además, estos animales por su condición de carroñeros se alimentan tanto de especies vegetales como de animales, se comen y destruyen todo tipo de nidos de aves, y de madrigueras de mamíferos como conejos, perdices y reptiles". Así, "dometen el terreno a una fuerte presión por la erosión que ocasionan, un grave problema si tenemos en cuenta que se trata de un territorio que por sus propias características, pronunciadas laderas y pendientes, ya sufre de por si un fuerte deterioro, pérdida de suelo y de nutrientes que al final deterioran la riqueza de la superficie productiva".

Del mismo modo, considera que no solo afecta afecta a la población local, "ya que cada vez son más las personas, no solo locales sino foráneas que nos visitan para conocer nuestro entorno realizando rutas de senderismo (en muchos casos grupos o familias acompañadas de menores y niños pequeños que desconocen el peligro al que se ven sometidos)", por lo que han alertado de que "estos animales ponen en un grave peligro a las personas que se puedan cruzar en su camino, al ser animales salvajes cuyo comportamiento es siempre impredecible".

En la zona consideran que "no son pocas las personas que se hacen eco de que esta situación, como cualquier otra epidemia, pueda desencadenar tarde o temprano en un grave problema de salud pública" ya que "las personas que salimos al campo con asiduidad sabemos que un buen número de estos animales presentan síntomas de estar enfermos y son desconocidas las vías y focos de transmisión de muchas de las enfermedades que tiene su origen en animales salvajes. Los recientes acontecimientos ocasionados con la pandemia del Covid-19 nos han de ponen en alerta de que se pudiesen desencadenar procesos epidemiológicos similares en relación con estos animales".

Un escrito, en definitva, con el que hacen un llamamiento a" todas las autoridades, que de manera directa o indirecta, tienen competencias relacionadas con este asunto de los cerdos asilvestrados (Parlamento de Andalucía, Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Consejería de Salud y Familias, Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, así como a las Agencias de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía) para que pongan en acción todas las medidas necesarias, y que actúen con premura para que se ponga remedio a los daños que se están provocando en nuestro patrimonio cultural y natural".

 

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