Fríos y calores

Publicado: 14/10/2021
Autor

José Manuel Infante Gómez

Columnista mitad barbateño mitad madrileño. Redactor en web deportiva trescuatrotres.com

Días de barrunto

En palabras de su autor: "Intento decir lo que pienso pensando siempre lo que digo"

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Al llegar octubre, otro grupo de personas muestran su alegría para disponerse a gozar de los placeres que portan las estaciones de otoño e invierno
El edén se define como un lugar muy agradable en el que se está a gusto y se es feliz. Para una gran mayoría de personas, ese lugar se identifica con una playa de aguas cristalinas. Palmeras, hamacas, libros y bebidas refrescantes complementan ese paraíso hasta hacer que lo tengan en la mente durante la gran parte del año. Sin embargo, al llegar octubre, otro grupo de personas muestran su alegría para disponerse a gozar de los placeres que portan las estaciones de otoño e invierno.

“Hay gente pa tó”. Esta genial frase se le atribuye al torero Rafael El Gallo, que la pronunció cuando le presentaron a José Ortega y Gasset y le dijeron que era filósofo. Posiblemente, los defensores de la idea de las playas y el calor piensen en la expresión del torero al saber que otra gente se frota las manos ante la llegada de la lluvia y el frío.

Pues sí, haberlos haylos. Y yo los defiendo, por supuesto, porque pienso que en la vida se está más a gusto si se aprovecha lo mejor de cada momento. Es posible que me pueda mi subconsciente centrista, pero es verdad que existen una serie de placeres mejor saboreados en esta época que acaba de comenzar.

Por ejemplo, la sensación de bienestar que se produce cuando escuchamos la lluvia en el exterior y nos encontramos en casita a resguardo del chaparrón. Es cierto que predomina el egoísmo con respecto a los pobres que estarán en la calle empapándose, pero para explicarla, se me ocurre otra frase de nuestro amplio muestrario de dichos y refranes: Ande yo caliente y ríase la gente.

No hace mucho que tuvimos la visita molesta de Filomena. Las imágenes posteriores al temporal provocaban las ganas de ponerse varias capas de ropa con solo mirarlas. Pero el espectáculo de ver por la ventana como la nieve con su blanco intenso comenzaba a invadirlo todo es de los que perduran para siempre en la mente. Lo digo por experiencia propia, ya que el comentario generalizado que recibía al mandar las fotos de la nevada, era el de querer vivir ese momento in situ.

Alcanzar la felicidad es tan sencillo como sentarse con alguien especial y encender la estufa o el brasero (mucho mejor que la calefacción, que eso es demasiado moderno) mientras se prepara la mesa con unas palomitas y comienzan a aparecer en la televisión los nombres de los actores que protagonizan esa película que jamás nos cansaremos de ver.

Que sí, que los negacionistas del calor también tienen su parte de razón. Como cuando te pones ese pijama que tanto abriga y te metes bajo el edredón.

Y  es que es posible que haya gente para todo porque también existen esos momentos para todo.

En fin, que será mejor dejar ya de reflexionar porque tengo que sacar la ropa de invierno.

Abrigaros bien y disfrutad de vuestros particulares edenes. Tranquilos, que ya queda un día menos para el verano.

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