Una vez más Jesús Calleja ha logrado que sus invitados al programa se sinceren como nunca sobre sus vidas olvidándose de la presencia de las cámaras, esta vez en un viaje único por Nepal. En esta ocasión ha sido Antonio Orozco el que ha hecho un repaso por su vida desde 2016 donde le han sucedido cosas que le han llevado a sumergirse en una complicada depresión: "Pues casi todo relevante, cosas que cambiaron mi vida para siempre. Lo primero, la tragedia, que fue en 2017, que fue la pérdida de Susana, la madre de mi hijo. Fue una puta mierda, lo peor que puede pasarle a un ser humano" relataba Orozco.
Tras este gran golpe en su vida, Orozco afrontaba otra etapa muy complicada para él en la que su cuerpo le hizo parar para evitar un mal mayor: "En el último concierto que hicimos de la gira, que fue en Bruselas, sin ningún sentido me subió un montón la fiebre. El médico me dijo que tenía que parar inmediatamente. Tenía que parar porque si no iba a tener un colapso de salud. Paré de viajar y cancelé una gira de 111 teatros". Ante esto, el artista decidió poner todo de su parte para salir adelante y recuperar poco a poco el control de su vida: "En vez de inventarme las soluciones, empecé a preguntar a los que saben. Empecé a ir al psicólogo, empecé a ir a un dietista, a un médico generalista, tuve un entrenador... Me rodeé de profesionales y empecé un nuevo proyecto". Ahora, que esos momentos ya quedaron atrás, el coach de 'La Voz' sentenciaba: "Estoy mejor que nunca, es evidente, me siento pleno, va a ser la mejor gira de toda mi vida" sentenciaba.
Sobre el momento personal que está viviendo en la actualidad tras la dura pérdida de la madre de su hijo Jan, Orozco también hablaba sobre su hija pequeña, Antonella:"Ahora tengo una niña, Antonella, de tres añitos. Mucha gente piensa que es de un vientre de alquiler o aglo así". A sus 52 años, Orozco asegura que está viviendo la paternidad de una forma muy diferente: "Es la mejor edad, eres más reflexivo, tienes más experiencia, hay muchas cosas que me perdí de Jan porque estaba trabajando, con Antonella no me lo pienso perder. Ahora soy más consciente".
Habiéndole inculcado a su hijo el amor por la música y el arte, Antonio hablaba orgulloso del trabajo que realiza su hijo con tan solo 17 años: "Mi hijo es un artista que lo ha conseguido desde los 3 años, ha estudiado mucho para convertirse en lo que se está convirtiendo, un artista con criterio".