Efectivos de la Guardia Civil han detenido a cinco personas pertenecientes a un grupo criminal al que se le atribuye el robo de 7,2 toneladas de cable de cobre aéreo de telecomunicaciones en las provincias de León y Valladolid.
La operación, bautizada como 'Garofaro', comenzó a principios de año, tras varias denuncias de diversos robos de cable en el tendido aéreo de telefonía en la provincia de Valladolid.
Los robos, cometidos con un modus operandi similar, consistían en cortar el cableado con herramientas especializadas y sustraerlo rápidamente. En uno de los primeros incidentes, registrado en la localidad de Cigales, los agentes fueron alertados de madrugada tras activarse una alarma de seguridad debido a un corte en los cables. Una vez en el lugar, las inspecciones revelaron cómo los autores habían utilizado herramientas como tijeras o cizallas para llevar a cabo la sustracción.
En los meses de enero y febrero se registraron otros siete robos similares en Cigales, Cabezón de Pisuerga y Medina de Rioseco. Ante la reiteración de estos delitos, la Guardia Civil inició un rastreo más exhaustivo y logró identificar un vehículo que fue vinculado a uno de los robos en la localidad de Cabezón de Pisuerga.
Conforme avanzaban las pesquisas, se descubrió que dicho vehículo era utilizado por varios individuos con domicilio en una localidad de Córdoba. Estos sospechosos contaban con numerosos antecedentes penales relacionados con el robo de cobre.
Además, se verificó que no solo utilizaban turismos para desplazarse a las zonas donde llevaban a cabo los robos, sino que también alquilaban furgonetas de gran capacidad para transportar el material sustraído.
IMPORTANTES CANTIDADES
La Guardia Civil permitió reunir pruebas concluyentes que vinculaban a los sospechosos con al menos ocho robos en la provincia de Valladolid. Los integrantes del grupo criminal habrían sustraído más de 3.300 metros de cableado, equivalentes a 7.200 kilogramos de cobre, lo que ha tenido como consecuencia importantes pérdidas económicas.
En una de las fases finales de la operación, los agentes lograron seguir a uno de los turismos sospechosos hasta la provincia de León, donde los integrantes del grupo efectuaban labores de vigilancia sobre una línea de telecomunicaciones paralela a una carretera. Los investigadores detectaron movimientos sospechosos entre el lugar de vigilancia y un estacionamiento cercano, donde se encontraba una furgoneta alquilada. Ante esta situación, se estableció un amplio dispositivo de vigilancia sobre ambos vehículos.
Durante la madrugada, los vehículos se reunieron y emprendieron rumbo hacia Valladolid. En una operación coordinada con la central operativa de servicios y las patrullas policiales, se logró interceptar a los dos vehículos en la autovía A-62, cerca de Valladolid. En el interior de la furgoneta, los agentes localizaron unos 2.700 kilogramos de cobre, que posteriormente se verificó como sustraído esa misma noche en la provincia de León.
Finalmente, los cinco integrantes del grupo fueron detenidos y los dos vehículos, junto con el cobre recuperado, quedaron bajo custodia policial. Los detenidos vestían ropa oscura y utilizaban capuchas para evitar ser detectados mientras perpetraban los robos.
Con estas detenciones, la Guardia Civil ha asegurado que ha "asestado un importante golpe" contra las bandas dedicadas al robo de cobre, lo que contribuye a garantizar la seguridad y la estabilidad de las infraestructuras de telecomunicaciones.
ROBO FRUSTRADO
En un incidente no relacionado con los hechos investigados en el marco de la Operación 'Garofaro', la Guardia Civil investigó, dos días después en la localidad de Villalón de Campos, a una persona por un delito de robo con fuerza en grado de tentativa.
El investigado logró cortar tres tramos de cable telefónico, equivalentes a unos 150 metros de cableado y 150 kilogramos de peso. Sin embargo, gracias a la rápida actuación de los agentes, el material fue recuperado y devuelto a los operarios responsables de la empresa afectada.
Gracias a un exhaustivo análisis de los hechos, el seguimiento de los vehículos utilizados por los sospechosos y las vigilancias realizadas, la Guardia Civil logró identificar el modus operandi del grupo criminal dedicado al robo de cobre. Los integrantes se desplazaban hasta Valladolid utilizando vehículos registrados a nombre de terceros y seleccionaban cuidadosamente zonas seguras para cometer los robos.
Siempre actuaban de noche. Mientras uno de ellos vigilaba desde el vehículo, otros, a pie y con escaleras, cortaban el cableado suspendido entre postes. Tras el corte, se ocultaban en las inmediaciones para evitar ser detectados por patrullas alertadas por las alarmas de seguridad.
Paralelamente, otro miembro del grupo conducía una furgoneta hasta la provincia y la estacionaba lejos del lugar del robo, a veces a más de 30 kilómetros, para evitar ser relacionados con los hechos.
Cuando consideraban que las condiciones eran seguras, los sospechosos cortaban el cable en tramos manejables de unos tres metros y lo almacenaban cerca de carreteras. En la madrugada, cargaban rápidamente el material en la furgoneta y emprendían el viaje de regreso. El turismo actuaba como vehículo lanzadera y circulaba por delante para detectar posibles controles policiales, mientras la furgoneta transportaba el cobre.
Una vez en sus domicilios, el grupo procesaba el material, para lo que retiraba la funda de plástico mediante pelado o quema para aumentar su valor en el mercado y dificultar su trazabilidad. Posteriormente, lo vendían en chatarrerías o centros de reciclaje. Se sospecha que terceros vinculados al negocio del reciclaje podrían haber colaborado y se desplazaban hasta los domicilios para adquirir el cobre ya procesado.